El apéiron es inmortal e indestructible, inengendrado e imperecedero; pero de él se engendran todas las cosas.
Todo sale y todo vuelve al ápeiron según un ciclo necesario. De él se separan las sustancias opuestas entre sí en el mundo y, cuando prevalece la una sobre la otra, se produce una reacción que restablece el equilibrio..
«según la necesidad, pues se pagan mutua pena y retribución por su injusticia según la disposición del tiempo» (Anaximandro).
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